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Paraná

Paraná
Dicen, en aquel pueblo misionero, que en noches claras, suele verse recostada sobre el viejo muro de la costanera, la silueta de una mujer mirando el ancho río marrón.
Perdida en el balanceo de las pequeñas olas que rebotan en la costa bermeja, la joven esperaba a aquella canoa humilde y de pura madera de timbó, pintada con el color del cielo, que nunca regresaría. Ésa, donde tantas veces juntos y a la luz de la luna,  recogieron los espineles plateados, rebosantes de tanto pescado. El tiempo se repitió en amaneceres y atardeceres de esperanza, y la soledad comenzó su proceso. Se pasó la vida sin él, sin su canoa, culpando al río y a la mala suerte, hasta la locura. En el embarcadero,  siempre se habló  de la extraña ausencia y de la mujer de ojos oscuros que deambulaba por la zona costera. Más aún, cuando una tarde la vieron arrojarse y desaparecer en las mismas aguas. La razón había perdido la batalla. La fantasía, en cambio, ganado su partida en la creencia lugareña.
2017

Entradas recientes

Ayer

Amores tempranos De jóvenes años, Lucecitas brillantes En la mirada errante, Apretón de manos En el saludo arcano, Amores de estudiantes Flotando en el aire.
 2012


La Luz

Una desolada y yerma elevación me permitía imaginar que a unos pocos km delante de mí estaba el mar. Ese mar azul de la península, calmo y majestuoso, distinto a otros mares. Me gustaba ver el espectáculo desde mi altura. Nunca lo había hecho desde el atalaya. Esta vez, decidí experimentar y fui subiendo lentamente los destartalados escalones bajo la luz de una luna llena plateada y redonda que no resignaba su espacio celestial. En la base superior del mangrullo, reinstalado una y otra vez desde el tiempo de los fortines, me senté con las piernas cruzadas en posición de buda. Realmente me sentía distinta, ubicada sobre la perimida atracción turística. Una brisa suave acariciaba mi piel. Cerré los ojos para disfrutar aún más la sensación de la espera. Cuando los abrí, una luz hiriente desde el horizonte marítimo me alertó. A poco de darme cuenta, me fui impregnando con el aura infinita que emitía la bola roja. En ese momento yo fui luz. Etérea y brillante como una sutil energía. Más ta…

En el Bar

En la mesa del Café Escondida tras el vapor Que de tu taza emanaba Con una sutil audacia, Tu mirada capturé. Fue principio y fue final De una historia callada Que escribimos por igual Durante cada mañana De mesa a mesa, en el Bar.

2017


El niño

El niño dormía y llegó la tormenta con el ronronear de los truenos y la sorpresa de los relámpagos. No despertó. Las hojas de la ventana se abrieron y voló la glamorosa cortina. Tras ella, en remolino de papel, el libro de cuentos que descansaba sobre la mesa de noche. La puerta de otro dormitorio se cerró bruscamente empujada por el viento nocturno. Ahora sí, el niño se despertó, se sentó en la cama y la luz de un relámpago curioso que parecía querer hurgar en la habitación, lo hizo respingar. Huyendo del sonido profundo que llegaría pronto, corrió por el pasillo, entró en la habitación de sus padres y se zambulló en la cama grande, junto a su mamá a cuyo lado jamás sentiría miedo.
2017




Sensaciones

Amenaza lluvia, el cielo está gris, la tarde se vuelve noche en un apresurado crepúsculo. Las primeras gotas golpean tintineantes contra los vidrios de la casa. El trueno llega explosivo y el chaparrón se descarga, y lo inunda todo.  Las gárgolas se montan en las nubes mientras el zigzagueante resplandor de los relámpagos ilumina la húmeda oscuridad. Un torrente cubre el camino que se transforma en cauce. Los árboles se contornean anunciando el arribo del viento. La lluvia deja de ser mansa, las ventanas se cierran con prontitud. El temporal arrecia por dos días. Su saldo será el desplome de algunos especímenes autóctonos, techos de chapa que no estarán, un campo que sonríe,  y la incomparable y grata sensación de respirar un aire limpio, de mirar un cielo diáfano y de saber que la vida continúa.
2017

En la distancia

En la distancia, te encontré, Así nomás sin darme cuenta, Sin saber de ti, sin saber quién eras, Y sin embargo nos conectamos Sin proponerlo, como si estuviera escrito. En un cúmulo de energía nueva Nos transformamos. Mientras, fabulábamos el destino. . .
2011