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Obra

Jesús Fernández Romero


El ventanal abierto de par en par dejaba entrar el aire fresco de la mañana y, al mismo tiempo, mostraba como el mejor óleo, un jardín poblado de rosales delicadamente trazados, en el marco celeste del cielo.
Los colores variaban desde el blanco hasta el rosado oscuro. El conjunto se expresaba en un tono rosa degradé. Las hojas verdes que resaltaban por su tonalidad, llevaban la huella del rocío madrugador. Era tan perfecta aquella imagen que invitaba a adentrarse en ella para comprobar si estaba en la realidad o pertenecía a los sueños. Sin embargo, no podrían separarse las partes del todo.

¡Ni pensar en recoger un ramo de aquellas rosas!
Se habían creado sólo para regocijo de su hacedor. 

2017



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Tus ojos
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 2011


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2017