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El niño

Antonio Morano

El niño dormía y llegó la tormenta con el ronronear de los truenos y la sorpresa de los relámpagos. No despertó. Las hojas de la ventana se abrieron y voló la glamorosa cortina. Tras ella, en remolino de papel, el libro de cuentos que descansaba sobre la mesa de noche. La puerta de otro dormitorio se cerró bruscamente empujada por el viento nocturno. Ahora sí, el niño se despertó, se sentó en la cama y la luz de un relámpago curioso que parecía querer hurgar en la habitación, lo hizo respingar. Huyendo del sonido profundo que llegaría pronto, corrió por el pasillo, entró en la habitación de sus padres y se zambulló en la cama grande, junto a su mamá a cuyo lado jamás sentiría miedo.

2017




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En el Bar

En la mesa del Café Escondida tras el vapor Que de tu taza emanaba Con una sutil audacia, Tu mirada capturé. Fue principio y fue final De una historia callada Que escribimos por igual Durante cada mañana De mesa a mesa, en el Bar.

2017


Tus ojos

Tus ojos
Tus ojos fueron lagos Donde reposar podía, Sin temor anunciado Mi fatal melancolía.
 2011


Azul

Azul oscuro como el mar del Océano Pacífico, azul luminoso como el del cielo sin nubes de Traslasierra, azul tenue como el que enternece la mirada de mi abuela, azul, azul, Azul con mayúscula: tu nombre. ¿Será porque tus ojitos son azules, de un azul más intenso que el de la "nona" o se parecen, quizá a los de tu papá? Azul, tu nombre, porque cuando desperté de la cesárea, lo primero que vi fue el cielo azul, muy azul, por la ventana del hospital. Y aunque la soledad me abata y la pobreza me limite, aunque el amor me destroce el alma y enflaquezca mi cuerpo, nunca, nunca veré el negro de la fatalidad, siempre mi vida será azul, Azul.
2017