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Mostrando entradas de octubre, 2017

Amor

En el laberinto oscuro De tus pensamientos Quizá se geste, Ese difícil sentimiento, Ese sino dubitativo Que al pensarlo, Confuso, se pierde


2012



Anuncio estelar

Desde el gran ventanal, la joven mujer de manos nerviosas miraba el sol morir en el límite rojo del mar. Algunas luces próximas a la costa, la distraían. Recordaba a Manuel Palomino, ese hombre maduro, tan gentil, tan educado, tan ensimismado con su profesión de práctico en el mar. Ningún buque de carga, menos un crucero turístico, podría amarrar, si Manuel no daba las indicaciones necesarias para entrar al puerto. Compartiendo avistajes apasionados en esa inmensa bahía de aguas turquesas, se había enamorado de él. Sólo las ballenas que venían desde muy lejos para aparearse o a parir sus crías, eran testigos del romance impensado, surgido a pesar de la diferencia de edades entre ambos. Varios meses habían transcurridos desde que el práctico partiera dejando una promesa en oídos de ella. La ausencia le restaba fuerzas para sostenerse en la espera. La noche avanzaba oscura como tantas otras, cuando de pronto, una luz potente iluminó el cielo. En realidad, eran tres luces hechas una, que …

Amor tardío

En el espacio oscuro De tus ojos tiernos, Refresqué mi vida, Detuve el tiempo, Enfrenté lo absurdo.


Mayo 2012



Café Express

Esa mañana, como tantas, mientras tomabas el café humeante, te miraba. Yo estaba del otro lado de la barra, secando tazas y pocillos de loza blanca con el logo del bar. De tanto en tanto, alzaba la vista para contemplarte,   para deleitarme en ver cómo sorbías la espuma, cómo te rascabas la cabeza, tal vez por el calor de los radiadores o retirabas la bufanda gris, o la a cuadros rojos y negro del cuello. La calefacción estaba alta. Un cortado fuerte con una medialuna me desplazó de la contemplación. La puerta vaivén con gruesos herrajes de bronce adheridos a los vidrios fuertes de sus hojas, dejó entrar el frío húmedo de junio. Me estremecí, y no por la  humedad gélida que se acababa de colar en el salón. Una mujer rubia, delgada y  esbelta, entró, sentándose a tu lado, luego de darte un beso fugaz en la mejilla. Abrió un maletín de cuero marrón, colgó su cartera original, también de cuero, en la silla e inició una conversación  inaudita parte, por largo tiempo, por lo menos eso me par…